Statement:

Mi búsqueda gira siempre en torno a la identidad y los atributos que sustentan la idea del “yo”: los dobles sentidos, las capas de significado, el diálogo con lo popular y el respeto hacia lo sencillo definen mis trabajos. La fotografía familiar se convierte en el eje vertebrador de mis propuestas, que derivan en instalaciones en el espacio en las que el espectador siempre es participe.

“MEMORIA / RECUERDO / OLVIDO”

En el centro de la sala una estructura de carácter modular que se ramifica, inestable, compuesta de distintos niveles y elementos en equilibrio que se construye con metacrilato y cristal generando una composición orgánica y liviana que parece estar a punto de desvanecerse, de caerse. Un almario como de algo en construcción, en crecimiento, que recuerda a los nodos del sistema nervioso o una red neuronal. Algo casi transparente, provisional y apuntalado, como el de una bambalina que servirá de sujeción para los pequeños marcos barrocos. 
Cientos de portarretratos vacíos, sin fotos. Y en su lugar un material fotoluminiscente, que se va cargando de luz para posteriormente emitirla... hasta desvanecerse, hasta desaparecer.... 
Desde el centro de la estructura un foco móvil ilumina gradualmente la estructura, cargando el material fotoluminiscente de los marcos y proyectando sombras que generarán en ese espacio oscuro, un ambiente fantasmagórico, móvil y cambiante en el que se entremezclaran las formas orgánicas del soporte y los volúmenes los marcos. Incidiendo gradualmente en todo el espacio del horno, pero también en lo visitantes de la intervención que se convierten en elementos de la pieza, transformándose también en sombras mientras deambulan por el espacio interno que emula la instalación


Tras un giro completo de las sombras, sobre las paredes del horno, un golpe de flash: Iluminando la sala y cegando al espectador, ceguera blanca.

Y después oscuridad, silencio, quietud, para que los portaretratos expulsen luz, siendo todo lo contrario a lo que es una fotografía


EN IMAGEN MNÉMICA NO RECONOCIBLE O CRIPTOMNESIA

“…La memoria es el territorio de lo ya sabido. 
La rememoración, la reminiscencia es una actividad activa. Se intenta recuperar algo que estaba, algo que se sabía pero que ya no se sabe, porque se ha olvidado (…)
 Rememorar implica un esfuerzo, o una búsqueda voluntaria entre los contenidos del alma…La rememoración implica un esfuerzo…”
“En imagen mnémica no reconocible o criptomnesia” trata de reflexionar sobre la memoria, la generación y recuperación del recuerdo.
De forma poética la instalación rememora “el dispositivo físico de la memoria”. Planteando esta capacidad psíquica como un lugar, un espacio para la ensoñación y la fantasmagoría, tratando lo susceptible y alterable que es el recuerdo, su almacenaje y su recuperación. A la vez que se reflexiona sobre la fotografía y lo fotográfico. 
El propio espacio de la instalación recuerda a una gran cámara oscura, y todo el discurso que plantea el proyecto se articula con la luz y el tiempo; los dos elementos que definen lo fotográfico. 
Se trata de una pieza ad hoc par la sala del Horno de la Ciudadela. Un espacio altamente significativo: “La primera sensación que tuve al entrar en la sala, un antiguo horno, es sentirme en una cámara oscura”. El horno es un espacio esférico, oscuro, hace referencia obvia a lo fotográfico. Y aportar simbólicamente un sentido que me interesa mucho: estar dentro de la fotografía de forma literal. No detrás del visor o enfrente de la cámara, no vamos a ser imagen, vamos a formar parte del dispositivo de la fotografía interviniendo en él.
La naturaleza de un horno, diseñado para mantener el calor, insonorizado, oscuro denso… me ayudará, conjuntamente con el resto de los elementos que forman la instalación, a insistir simbólicamente en la idea de que se trata del “espacio físico de la memoria”, un espacio interno del cuerpo.

En el centro de la sala una estructura de carácter modular que se ramifica, inestable, compuesta de distintos niveles y elementos en equilibrio que se construye con metacrilato y cristal generando una composición orgánica y liviana que parece estar a punto de desvanecerse, de caerse. Un almario como de algo en construcción, en crecimiento, que recuerda a los nodos del sistema nervioso o una red neuronal. Algo casi transparente, provisional y apuntalado, como el de una bambalina que servirá de sujeción para los pequeños marcos barrocos. 
Cientos de portarretratos vacíos, sin fotos. Y en su lugar un material fotoluminiscente, que se va cargando de luz para posteriormente emitirla... hasta desvanecerse, hasta desaparecer.... 
Desde el centro de la estructura un foco móvil ilumina gradualmente la estructura, cargando el material fotoluminiscente de los marcos y proyectando sombras que generarán en ese espacio oscuro, un ambiente fantasmagórico, móvil y cambiante en el que se entremezclaran las formas orgánicas del soporte y los volúmenes los marcos. Incidiendo gradualmente en todo el espacio del horno, pero también en lo visitantes de la intervención que se convierten en elementos de la pieza, transformándose también en sombras mientras deambulan por el espacio interno que emula la instalación
“...Y es que si de algo es posible la fotografía es de ser creadora de realidades, si no pertenecen a la memoria, la crean...” “...la fotografía no solo inmoviliza el tiempo, sino que además lo bloquea, enseguida lo convierte en un monstruo, en un ritual...”

“MEMORIA / RECUERDO / OLVIDO”



Mi trabajo gira inevitablemente en torno a la identidad y los atributos que sustentan la idea del “yo”: el diálogo con lo popular, los dobles sentidos y la proyección de varias capas de significado son algunas de las notas características de mis proyectos. 

La fotografía familiar se ha ido convirtiendo en el eje vertebrador de mis propuestas, que derivan en instalaciones en el espacio en las que el espectador siempre es participe.

Mis primeros trabajos parten de la autorepresentación tratando de desmitificar el concepto de identidad para plantearla de forma antiheroica y cambiante. 

Mi investigación se ha ido adentrando en la relación que establecemos con la fotografía, con el objeto de reflexionar sobre cómo las imágenes abandonan su naturaleza, para convertirse en objetos casi mágicos debido al trato que establecemos con ellas: fotografías que dejan de ser imágenes para convertirse en imaginería, en objetos de veneración que sostienen parte de la noción de lo que somos.

Busco en la fotografía imágenes modelo, jugando siempre con arquetipos, con escenas o situaciones que ya conocemos de antemano para transcenderlas.
Con este proyecto huyo de la construcción de imágenes, de fotos, para adentrarme en las cualidades que las definen y las capacidades que las atribuimos, trabajando con “lo fotográfico” más que con la fotografía. Con “Memoria/ Recuerdo/ Olvido” pretendo estar inmerso, de forma literal, en estos conceptos: la estrategia para la investigación plástica es analizar esa capacidad psíquica que es la memoria como un dispositivo físico. Voy a trazar un juego con las dos acepciones del término: por un lado la memoria como dispositivo del recuerdo, pero también como un “lugar” de almacenaje, un espacio en el que revolver, hallar, esconder e intervenir.
“Memoria/ Recuerdo/ Olvido” es por tanto un work in progress con un marcado carácter de exploración, de trabajo de campo, de juego con elementos y conceptos que he ido rescatando de la carpeta de trabajo: Fotografías, imágenes, objetos depositarios, atributos para el recuerdo, que se convierten en elementos de intervención, en material de trabajo, para finalmente reflexionar sobre la memoria.

Se trata de un proyecto de marcado carácter interdisciplinar, que se abordará mediante distintas instalaciones, construyendo a través de colecciones, encuentros y búsquedas en rastros, dibujos, cartografías, mapas mentales, esquemas, listados y objetos. 

“Memoria/ Recuerdo/ Olvido” reunirá una serie de trabajos que se formalizarán a través de un proceso largo en el tiempo, que actuará como gran escultor, como elemento esencial de la fotografía y como constructor del recuerdo, y que que irá conformando las piezas, definiéndose a la vez que se vayan generando posicionamientos y acciones a través de una serie de pautas ligadas a actitudes, a gestos performativos: durante años he recorrido metódicamente rastros y mercados de segunda mano, educando la mirada y buscando como un cazador el mismo objeto: “portarretratos” que ahora se convertirán en la materia prima que ensamblará todo este discurso.



Marcos pequeños, barrocos, propios de las fotos domésticas, de cartera o de carnet; marcos que han sido usados y, posteriormente, olvidados y desechados, puestos a la venta, desnaturalizados de su sentido primigenio, fuera ya del altar laico de la madre coleccionista que los colocaba en el aparador de la entrada de sus casas. 

Cientos de portarretratos, vacíos, negados, silenciados, remitiendo inevitablemente a una ausencia, se convertirán en un elemento altamente connotativo que constituirá el eje vertebrador del proyecto.

Imágenes que no son. Sergio Luna


[...] los significados de las fotografías no están condicionados ni limitados por las propias imágenes, pues el significado se reproduce continuamente dentro de los contextos en los que estas imágenes aparecen [1]
Hace algunos años en París habíamos quedado con unos amigos a cenar en un restaurante. Al lado de nuestra mesa había una pareja de japoneses que nos pidieron si podíamos hacerles una foto con su cámara, una instantánea tipo Polaroid. Al ver que los de nuestro grupo nos entusiasmamos bastante con la cámara, los japoneses se ofrecieron a hacernos también una foto. Nos levantamos y nos juntamos con la típica pose y todos sonreímos hasta que saltó el flash. De repente la cámara escupió la fotografía y nos la entregaron gesticulando para que agitásemos el papel hasta que la imagen apareciera. La pareja se fue al momento y nosotros continuamos moviendo el papel de vez en cuando durante un buen rato. La imagen nunca apareció, pero a pesar de ello conservo ese trozo de papel con el mismo blanco impoluto del primer día. Cuando miro esta fotografía me viene a la cabeza innumerables detalles: puedo recordar exactamente cómo era el restaurante, el orden en el que estábamos sentados, algunos platos que pedimos, los dueños del restaurante y su familia cenando en una mesa cercana, qué hicimos antes de ir al restaurante y lo que hicimos justo al salir... La fotografía, aun sin imagen, se erige como un dispositivo capaz de activar una sorprendente cantidad de recuerdos, como si esa pequeña ventana conservara una imagen latente que se positiva en nuestro cerebro permitiéndonos rememorar la experiencia acontecida. En este caso la fotografía no se postula como un mecanismo que construye la memoria en el sentido de crear imágenes mentales basadas en imágenes físicas, en imágenes fotográficas, como la mayoría de recuerdos que tenemos de la infancia o de un tiempo pasado, sino que se constituye como una fotografía que, convertida en objeto, nos invita a construir la escena a partir del recuerdo y la imaginación sin poder recrear la escena de una forma fotográfica.

El hecho de hacer una foto para recordar un evento, como el de la cena del restaurante parisino, y descubrir al rato que la imagen no ha salido, genera cierta frustración que recuerda a la sensación que tuvieron que sentir los llamados protofotógrafos[2] decimonónicos al ver cómo las imágenes que tanto tiempo y dificultades les había llevado capturar en un soporte fotosensible, se diluían poco a poco sin dejar ni rastro, o como mucho ofreciendo un leve vestigio de las líneas más oscuras; Imágenes que aparecen para luego desaparecer, como si estuvieran impresionadas sobre un soporte fotoluminiscente que se carga y descarga de luz lentamente. Un tipo de imagen inestable que se asemeja en cierta medida a la sombra, a la imagen temporal producida por la proyección de un haz de luz; pero también al cine más básico, podríamos decir. El origen de la imagen antes de la cámara oscura se emparenta con el mito de la dama de Corinto que, tal y como relata Plinio el Viejo, ante la desesperación por la partida del joven corintio del que estaba enamorada, dibujó los contornos de la sombra que producía su rostro sobre la pared gracias a la luz de una lámpara, con la intención de poder conservar así su retrato. La joven dama creó así una representación a través del dibujo silueteado que, a pesar de su indefinición, sería capaz de traer el recuerdo y la memoria de la persona ausente. El hecho de proyectar una sombra con una lámpara provoca una imagen en movimiento, un movimiento perpetrado por la llama que induce inquietud en la sombra.

Pensar una imagen en blanco, recrearla, construirla, se convierte en un acto individual que tiene que ver con la experiencia y el bagaje personal. Aunque la fotografía de París está etiquetada de forma vertical, seguramente se tomó apaisadamente para enmarcar a todo el grupo de gente, pero es muy probable que cualquier persona que se enfrente a esta imagen vacía antes visualice la torre Eiffel que a un grupo de amigos sonrientes en un restaurante, al estar condicionada su mirada por la verticalidad del formato y la leyenda manuscrita. Personalmente, cuando me enfrento a la fotografía en blanco, parece como si esta ventana vacía contenga todas las imágenes de aquel viaje, tanto del encuentro con gente que hacía

[1] Batchen, G. (2004) Arder en deseos. La concepción de la fotografía. Barcelona: Gustavo Gili, p. 17.
[2] Ibíd., p. 55.











…de un color sufrido: alivio de luto.

.…de un color sufrido: alivio de luto, es la segunda fase de la muestra que Noé Bermejo que realizó en El Palomar en octubre de 2014 titulada …de un color sufrido. 
Tras el interés de Tasneem Salam por el artista y su trabajo, a raíz de la primera exposición, nos complace anunciar la metamorfosis de este proyecto  generativo  que hemos acompañado y que ahora presentamos en Tasneem Gallery, con piezas ad hoc.
 “Genealogía de la  resignación”
Instalación con tres camisones bordados
“Mariposas en el estómago”
“Nudo en el Estómago”
“De tripas corazón”
…de un color sufrido se compuso de piezas que releían y contextualizaban el mismo ático de El Palomar: el último piso de un edificio de principios de siglo. La casa de la portera. Una ficción, una ilusión confeccionada a través de desperdicios icónicos, de imágenes de las que se alimenta el omnívoro sistema del imaginario del españolito medio. Definiéndose  todo a base de imágenes tremendamente comunes, en las que es muy fácil verse reflejado. Buscando clichés llenos de denominadores comunes de nuestro imaginario -que pertenecen a nuestra historia y a nuestra cultura- llenos de espacio para lo banal y lo convenido donde todos podríamos encontrarnos y reconocernos. Se trató de verificar, confirmar, y constatar la historia vital y la existencia de esa mujer, la portera: una mujer nacida para sufrir.
 “Te siento en mis entrañas”
Tresillo tapizado en seda laminada impresa
147 x103x 54 cm
 Valencia 2015
Desde la autorepresentación, Bermejo ordena una ficción en la que el artista interpreta a cada uno de los personajes que habitan esta narración. Presentando el  concepto de identidad como algo siempre falso, parcial, banal y estereotipado, susceptible de hundirse o de deshacerse. Insistiendo en lo absurdo de este término que finalmente es siempre un juego de rol. Parasitando su propia biografía y convirtiéndose a la vez en sujeto y objeto para plantear la identidad no como algo único y uniforme, sino en continua construcción, imaginaria y ambigua.
 “ Luto”
Tapiz bordado con perlas
Valencia 2014
“ Luto”
Tapiz  bordado con perlas
Valencia 2014
Fotos que ya conocemos de antemano,  llenas de lugares comunes propios de una memoria colectiva, para reflexionar sobre el carácter de la fotografía entendida como algo que va mucho más allá de ser un mensaje sin código de pura denotación, en el que la presencia que exige el acto fotográfico no toma más o menos valor por ser  o no ser real -como se plantea continuamente en la fotografía del álbum de familia y el proyecto que se presenta- insistiendo en una deconstrucción del sujeto y una pérdida de lo singular. Fotografías que son el elemento primigenio de todo el trabajo del autor y que derivan en otros elementos que se van configurando por medio del tiempo y la acción en tejidos, objetos y colecciones.

“de un color sufrido”
Impresión en seda/ Instalación
(foto  resultado de acción:
 paseos bucólicos por el cementerio 
recogiendo flores viejas de tela que el aire ha tirado)
110x110 cm
Valencia 2015

…de un color sufrido: alivio de luto sigue examinando la fotografía doméstica como un atributo más de la memoria, un elemento capaz de generar recuerdos y de ser índice apto para transformar y reinventar la historia personal. Incidiendo, a través del disfraz, en los huecos que el álbum de familia deja relegados: el dolor y la enfermedad, la muerte y sus circunstancias, la soledad y su contexto, el sexo, la sexualidad, el deseo y la resignación. El retrato, el retratado y en este caso también el artista, junto a los elementos que intervienen en la narración para establecer un juego entre la realidad y la ficción. El simulacro que se genera entorno al acto fotográfico; plantea los límites de la imagen y de la fotografía como dispositivo narrativo para y de la memoria, en un uso de la fotografía que trasciende al documento,  a la documentación constatadora. 
 “ Alivio”
Vídeo/instalación
Tapiz  bordado con perlas más plasma con vídeo loop
65x 195 cm, 65x65cm
Valencia, 2015
En una recolección de imágenes que quieren ser reliquias, que quieren ser fetiches. De imágenes a imaginería, donde los tejidos y la labor callada y paciente de la costura van suturando, zurciendo, hilvanado  un discurso donde se plantea “lo femenino” muy lejos  de algo blando, sumiso, frágil o pasivo. No en vano la aguja sutura pero también hiere
 “ Vuelta al hogar”
foto/instalación
Fotografía 64x90 cm y casa de tripas de 45x40x40
León, 2013
 “ coser y cantar 
(...de un color sufrido)”
acción/instalación (work in progress)
tapiz de terciopelo encontrado y tul negro  bordado
 160 x 215 cm  Barcelona
 “ coser y cantar 
(...de un color sufrido)”
acción/instalación (work in progress)
tapiz de terciopelo encontrado y tul negro  bordado
 160 x 215 cm  Barcelona
 “ coser y cantar 
(...de un color sufrido)”
acción/instalación (work in progress)
tapiz de terciopelo encontrado y tul negro  bordado
 160 x 215 cm  Barcelona
 “Duelo”
Foto/instalación
 Colección de Fotografía montadas  con marcos  encontrados
Colección de perros de porcelana encontrados
Ménsulas y fanales 
  “Duelo”
Foto/instalación
 Colección de Fotografía montadas  con marcos  encontrados
Colección de perros de porcelana encontrados
Ménsulas y fanales 
“Virtudes”
7  impresiones en seda montadas en marcos circulares y acolchados
“Virtudes”
7  impresiones en seda montadas en marcos circulares y acolchados
6 de 27x27 cm
1 de 50x70 cm
Valencia 2014

De un color sufrido – Noé Bermejo en El Palomar.



Fotografías intervenidas, objetos y tejidos, componen la exposición; se trata de una instalación que ocupa el Palomar; recreando la sala de una portera; una señora que a través de sus objetos y fotografías nos devela la ficción de su cotidiano conservador. 

La identidad de la portera, no se construye a partir del deseo, el cuerpo o la piel; se construye desde su clase social; no solo en referencia a su clase económica; su deseo se construye en referencia a si misma (raza, intereses, valores, educación, creencias, gustos, recuerdos, etc.). ParaGeorges Didi-Huberman el deseo es una reorganización de la memoria, no es algo que viene del futuro; imposibilitando muchas veces, nuevas formas de construir mundo, de construir relaciones; Suely Rolnik lo describe como el miedo a la desterritorialización; nos encarcelamos en la simbiosis, nos intoxicamos de familiarismo, nos anestesiamos frente a toda sensación de mundo, nos endurecemos en una contención absoluta de los afectos.  

Las fotografías que componen De un color sufrido relatan un lugar seguro de la memoria, donde nada es intensidad; una memoria que entiende la desterritorialización como peligro, como algo fatal: en lugar de vivirla como una dimensión imprescindible de la creación de territorios, la tomamos como una finalidad en sí misma. Y, completamente desprovistos de territorios, nos fragilizamos hasta deshacernos irremediablemente; (…) la memoria no solo es melancólica. También es histérica; en este sentido, si la existencia se ve afectada por lo insólito, y esa afección no esta en lo planificado, se prescinde; se prefiere lugares cómodos; memorias cómodas, recuerdos seguros, perlas, un tapiz que convine, un esposo muerto a quien recordar, y un perro; una histeria que se disfraza de melancolía, e invade la cotidianidad con fantasmas. 

La forma en que se construye el deseo es evidencia de la imposibilidad de mirarse y de mirar al otro, existencias que no se encuentran en la memoria; existencias con diferentes maneras de amar, que ensayan desgarradamente otras/distintas maneras de amar.
El duelo constituye toda una alusión a la propia esencia de las fotografías y los objetos, en De un color sufrido, tiene que ver con esa pulsión de perdida que nos lleva al deseo por congelar recuerdos e insistir en lo sucedido ante una ausencia imprevista. Por consiguiente la melancolía en esta exposición, opera en una dirección exactamente opuesta al narcisismo. La muerte impone su presencia sobre la vida; Butler señala que en la melancolía la sombra del objeto cayó sobre el yo – en De un color sufrido, la sombra/ficción de la memoria cae sobre la portera, una mujer nacida para sufrir. 
La exposición contó con una performance duracional, en la que el público fue invitado a participar colaborando en el bordado de una de las piezas de la exposición; y los visitantes asistimos vestidos de negro, guardando luto.

Eduardo Carrera
Barcelona, 08 de noviembre de 2014.
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Tapiz intervenido.
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2014.
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El Palomar (La terraza queer de Barcelona) es un proyecto de lxs artistas Mariokissme Rafa Marcos Motase instala en el último piso de un edificio de principios de siglo en el barrio Poble Sec; tuve la oportunidad de asistir a la inauguración de la exposición individual del artista Noé Bermejo, titulada “De un color sufrido”, se llevó a cabo el día sábado 25 de octubre a las 12h00.

Alivio de luto.  
“Duelo”, 2012.

Virtudes - Serie de fotografías
Fotografías parte de la exposición "De un color Sufrido”. 

Vista desde El Palomar, Poble Sec - La terraza queer de #Barcelona